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lunes, 31 de enero de 2011

Comunicado CGT : "Saqueo del sistema público de pensiones"

Para la CGT, el gran pacto social entre el gobierno, la patronal y UGT-CCOO representa el SAQUEO del sistema público de pensiones en beneficio de los planes privados, todo ello en un contexto de aumento del paro hasta el 20,3% y el expolio del patrimonio social de las cajas de ahorro.


El gran pacto social firmado entre el gobierno, la patronal y los sindicatos CCOO y UGT, en relación a la reforma del sistema público de pensiones representa un ATRACO directo a los bolsillos de las y los trabajadores y la población más precaria, un recorte inasumible de los derechos sociales, la negación a la juventud a una pensión digna…

Y ello se produce cuando los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) reflejan un aumento del paro hasta el 20,3% con una enorme tasa de paro juvenil y cuando estamos asistiendo al atraco del patrimonio social que supone la bancarización de las cajas de ahorro.

El estado nos arrancará 40.000 millones de euros con esta reforma de las pensiones en los próximos años para engrosar el negocio de la banca y los especuladores.

Los datos recogidos en el acuerdo son muy claros :

* RETRASAR LA EDAD LEGAL DE JUBILACIÓN. Se alarga la vida laboral hasta los 67 años (antes 65 años).

* ENDURECER EL ACCESO A LA PENSIÓN MÁXIMA. Hay que cotizar 37 años para cobrar el 100% (antes 35 años).

* Sólo se podrán jubilar a los 65 años con el 100% quienes hayan cotizado 38,5 años (antes 35 años).

* RETRASAR LA JUBILACIÓN ANTICIPADA. Se alarga la edad de la jubilación anticipada voluntaria hasta los 63 años (antes 61).

* RECORTAR LA RENTA MEDIA DE LA PENSIÓN. Se aumenta de 15 a 25 años (de forma progresiva) el periodo de cómputo para el cálculo de la pensión.

* DERECHO A LA PENSIÓN. Finalmente se mantiene que se necesiten un mínimo de 15 años cotizados para tener derecho al 50% de la pensión.

* ENDURECER LA JUBILACIÓN PARCIAL hasta casi impedirla.

* UN ÉXITO. Computar un máximo de dos años de cotizaciones por cuidado de hijos/as y a los becarios (con una retroactividad de cuatro años. Con este dato querrán vender como bueno el pacto.

* ESPERANZA DE VIDA. El sistema se revisará cada cinco años en función de la esperanza de vida.

* INCENTIVAR EL TRABAJO. Aumentarán los incentivos para seguir trabajando y alargar la vida laboral.

COMO CONCLUSIÓN :

1) Habrá millones de personas (jóvenes, trabajadores/as con contratos temporales, empleadas de hogar, migrantes, autónomos…) que no conseguirán cotizaciones suficientes para tener derecho a una pensión.

2) Toda la población tendrá que trabajar más años para tener la misma pensión. Trabajaremos dos años más y cobraremos dos años menos. Esto significa que habrá menos puestos de trabajo para la juventud. Cada año se jubilan una media de 250.000 personas.

3) La media prevista de reducción de las pensiones será superior al 25%.

4) Toda la reforma de las pensiones sólo persigue fomentar los planes de pensiones privados ya que está fundamentada en un conjunto de mentiras interesadas que pretenden crear alarma social (la seguridad social es deficitaria, ahora se vive más años, hay menos personas cotizando, en pocos años no se podrán pagar las pensiones, etc, etc.). TODO ES UNA GRAN MENTIRA para justificar este asalto al bolsillo de los y las trabajadoras que rompe con el más mínimo principio de la solidaridad, que acaba con el derecho a la pensión pública digna, que sólo se plantea reducir los gastos sociales olvidando cualquier medida que sirva para incrementar los ingresos, que ha reducido las cotizaciones de las empresas a la seguridad social, en definitiva, una reforma para desentenderse del derecho a una pensión pública digna, para desentenderse del futuro de las y los trabajadores, para que cada uno se busque su propia solución y se eche en manos de la banca y financie un plan privado de jubilación.

Hay que luchar por el reparto de la riqueza, la reducción de la edad de jubilación a los 60 años para poder trabajar más personas, por la persecución del fraude fiscal, el aumento de impuestos a los ricos, la eliminación de los paraísos fiscales.

CGT ha estado de nuevo en la calle manifestándose en decenas de ciudades, convocando y apoyando las Huelgas Generales en Galicia, Euskadi, Catalunya, provocando la movilización social, encontrándose con todas aquellas organizaciones sindicales y sociales que aspiran a una sociedad que no esté gobernada por los banqueros, la patronal, los gobiernos marionetas y el sindicalismo institucional. La CGT va a seguir luchando hasta final, en el horizonte de una nueva Huelga General, contra el Gran Pacto Social, por la defensa al derecho a una pensión pública digan, la defensa de los derechos laborales y sociales de la clase trabajadora y las clases populares.

SECRETARIADO PERMANENTE DEL COMITÉ CONFEDERAL de CGT

sábado, 29 de enero de 2011

LOS PROSISTEMA

Aquí os dejo el artículo publicado por Joaquín en la Opinión de Murcia. ¡Que Valiente eres chaval!.



JOAQUÍN SÁNCHEZ. LOS PROSISTEMA

JOAQUÍN SÁNCHEZ. SACERDOTE. A raíz de la agresión al consejero de Cultura, agresión absolutamente condenable sin paliativos como cualquier acto de este tipo, y de la detención de una persona que ha sido catalogada de ´antisistema´, a la que se ha agredido en otro orden en su dignidad como persona —agresión que también hay que condenar sin ningún ´pero´ y con firmeza democrática y moral— quisiera reflexionar sobre los ´pro sistema´. Es llamativo que siempre se hable de los antisistema y se haga de una manera peyorativa y casi siempre vinculándolos a la violencia. Este simplismo, además de falso es interesado, porque se pretende desprestigiar a muchísimos colectivos y personas que nos declaramos en contra del capitalismo; por tanto, somos antisistema y queremos un mundo distinto, bastante distinto al que tenemos.

Los prosistema están destruyendo nuestro planeta, que si no se cambia de rumbo, tiene los días contados. Nuestro planeta no aguanta esta actividad productiva y consumista que sólo sirve para enriquecer a una minoría.
Los prosistema están destruyendo la vida de muchas personas en aras al máximo beneficio. En nuestro planeta mueren de hambre al día 70.000 personas, de las cuales unos 35.000 son niños; hay 1.100 millones de hambrientos en le mundo; son mil millones los desempleados en el mundo; hay 3.000 millones de personas que carecen de acceso a servicios sanitarios mínimos; trece millones de personas mueren al año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y el cambio climático…
Los prosistema defienden una economía financiera especulativa, que ha supuesto empobrecimiento, despidos y una deuda privada de los bancos y cajas que los Gobiernos no sólo han permitido, sino que han sido cómplices, y la han pagado de las arcas del Estado, generando una deuda pública que tiene que ser pagada destruyendo el modelo basado en la sociedad de bienestar.
Los prosistema, utilizando esta crisis que ellos mismos han provocado, quieren privatizar los servicios públicos para mercantilizar la sanidad, la educación y todo lo que se ponga por delante. No tienen ningún inconveniente en denigrar la figura de los empleados públicos.
Los prosistema defienden el despido libre y el trabajo en condiciones inhumanas. Echan a las familias a la calle en procesos judiciales de desahucios y, si se lo impiden, amenazan con retirarles sus hijos y mandar a los antidisturbios.
Los prosistemas fomentan y justifican la corrupción, el todo vale y sus grandes sueldos y privilegios. Después, cuando abandonan sus cargos, tienen algunos cuantiosas extras que les paga alguna empresa privada como asesores, mientras ellos claman a los cuatro vientos que hay que trabajar más y ganar menos para ser competitivos.
Los prosistema son muy educados. Visten bien, hablan tranquilos y con serenidad, pronuncian las ´eses´, tienen siempre la conciencia tranquila, no les tiembla el pulso para tomar medidas que destruyen a las personas, las familias y la naturaleza. Y, siempre, terminan con un mensaje de esperanza y prosperidad.
En definitiva, los prosistema generan una violencia inusitada. Su capacidad de destrucción no tiene límite. Y como se suele decir: que Dios nos pille confesados, porque los prosistema están amparados por todos los poderes, pero, a pesar de ello, los antisistema seguiremos luchando por ese otro mundo posible que pone a las personas por encima de la economía.

viernes, 28 de enero de 2011

La Caixa gana 1.307 millones en 2010

En estos años de crisis y paro, donde la desesperación y la angustia van cogidos de la mano, resulta que los culpables de esta situacion, La Banca, siguen ampliando su capital, como usureros y todopoderosos. Estamos en manos de estas familias, carentes de ideología, sentimientos, donde lo único que les preocupa es en seguir amasando y contando los dineros que nos roban a los trabajadores. ¡¡ Sí, he dicho robar !!. Todo este entramado, responde a la llamada de esos especuladores sociales, refugiados en siglas como BBVA, Caixa, Santander, etc.... donde exprimen hasta la última gota del trabajador que en su momento creyó en ellos. Y lo más triste, es que siempre apoyados por el gobernante de turno.
¿ Hasta cuando vamos a esperar ?. ¿ Cuándo el Estado sea Patrimonio de ellos ?.
Hemos de decir ....... ¡¡¡¡¡ Basta !!!!!.
http://www.20minutos.es/noticia/942385/0/lacaixa/refuerza/dotaciones/

martes, 25 de enero de 2011

LAS TORTURAS EN ESPAÑA

Aquí dejo el enlace desde donde se puede descargar un informe sobre las torturas en el Estado Español.

MANUAL SOBRE LA TORTURA. Editorial Txalaparta.

http://www.cgtmurcia.org/IMG/pdf/Manual_del_torturador_1_.pdf

domingo, 16 de enero de 2011

CIE, GUANTANAMOS DE ESPAÑA

Celdas de aislamiento. Insultos y palizas. Hacinamiento. Son los CIE, los nueve centros de internamiento para extranjeros de España. Los llaman los 'guantánamos españoles', una referencia a la base norteamericana situada en Cuba, por ser también lugares donde parecen esfumarse los derechos. Un trabajador social y un ex interno nos cuentan su paso por ellos.


“A un chaval marroquí le apalearon, le desnudaron, le pusieron en cuclillas y le empezaron a pegar patadas. Le acusaron de haberle dado a otro compañero un teléfono móvil. Le pusieron la foto de su madre delante en el suelo, y la pisotearon”. Esta es una de las imágenes que a Pedro se le han grabado en la memoria tras su paso como trabajador social de un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). Convencido por su experiencia con inmigrantes, hace unos meses quiso “meterse en el ojo del huracán” y “ayudar desde dentro”. Ahora, meses después, sólo quiere denunciar la situación que viven los miles de inmigrantes sin papeles que pasan cada año por estos centros en España.

“Mi primer día en el CIE uno se tiró por la escalera”, relata Pedro (nombre falso de un trabajador social) que habla de un “clima depresivo” y de “mucha tensión” entre los extranjeros que han sido detenidos por estar en España sin papeles. Según él, los policías presentes se limitaban a verlos pegarse “riéndose sin hacer nada”, para después castigarlos en celdas de aislamiento, incomunicados, durmiendo en el suelo y con sólo una pequeña ventana.

A los cuatro meses, Pedro decidió no seguir siendo parte de un lugar donde, según él, se practica una “tortura sofisticada”, bajo la forma de amenazas, insultos racistas, y se “deshumaniza poco a poco” a los internos. “El edificio en sí es una tortura, todo está hecho para torturar. La gente que venía de la cárcel pedía que por favor les devolvieran a prisión”.

“Pensé que iba a volverme loco”

Jérôme vivía en España desde que llegó de Malí hace tres años. Estaba sin trabajo, y tenía una pareja española, cuando la Policía Nacional le pidió un permiso de residencia que nunca consiguió. Tras dos días en el juzgado y cinco minutos de juicio, Jérôme llegó al CIE en el barrio madrileño de Aluche, donde pasaría los siguientes 58 días.

“Lo primero que me dijeron es que ahí se llamaba a la gente con un número”. Pronto comprobó las condiciones del centro. “No te dan nada: un colchón y una manta, pero nada de aseo”. Para él, lo peor del ingreso fue no poder avisar a nadie dónde estaba. “Cuando me detuvieron di el número de teléfono de mi novia y de mi abogada, pero no los llamaron”.

A los pocos días, comprendió que los insultos, sobre todo de carácter racista, y las palizas no eran una excepción. “Te encontrabas gente sin poder moverse”, dice este joven sonriente de Malí, que llegó a pensar que iba a volverse loco después de ver a hombres mayores llorando solos, y de conversaciones en las que sus compañeros le contaban que sus familias no sabían dónde estaban.

Tras cumplir 60 días de arresto en un CIE, si no se ha ejecutado la deportación, la persona tiene que ser puesta en libertad, aunque señalada con una orden de expulsión que él mismo debe aplicarse. Ése fue el caso de Jérôme, que se quiere quedar en España, pero sabe que esa orden le impedirá cualquier tipo de contrato legal: de trabajo, de piso, de teléfono… es decir, lo mantendrá en la ilegalidad permanente.

Tensión por el hacinamiento

Desde el ministerio del Interior, cartera responsable de los CIE, defienden que estos dispositivos cuentan “con todas las garantías” propias de “un estado de derecho”. Fuentes de este ministerio recuerdan que los CIE están “sometidos al control” de distintas instituciones, y si bien reconocen “críticas puntuales” por parte del Defensor del Pueblo, al mismo tiempo aseguran que el Parlamento Europeo “no ha cuestionado el funcionamiento” de los CIE.

Desde el ministerio español no dudan en afirmar que “en ningún caso es verdad” que se produzcan hacinamientos. Respecto a las denuncias por malos tratos por parte de la Policía Nacional, sostienen que ha habido “algunas puntuales”, y que siempre se han abierto las “correspondientes investigaciones”.

Por su parte, desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP), su portavoz José María Benito, se lamenta del “hacinamiento” y de unas “condiciones muy malas” en los CIE. Según Benito, estos centros “no reúnen las mínimas condiciones” para los internos, por lo que los policías que allí trabajan “sufren también la tensión” que se vive dentro de ellos.

Respecto a las denuncias de abusos por parte de miembros de la Policía Nacional, desde el SUP subrayan que “no les consta” que existan “de forma generalizada”, aunque conceden que “puede haber algún caso aislado”

“Eso es tortura”

Distintas ONG de apoyo a los inmigrantes califican los CIE como los “Guantánamos españoles”, por las vulneraciones de derechos humanos que allí ocurren y el hecho de que se niegue el acceso tanto a periodistas como a muchas organizaciones sociales. En este sentido, Javier Ramírez, coordinador de SOS Racismo Madrid señala “una total falta de transparencia de lo que allí ocurre”. Para este abogado, en los CIE “se niegan o dificultan derechos básicos como el acceso a la Justicia”, lo que permite que las posibles agresiones policiales queden impunes.

Por su parte, Ignacio Trillo, abogado de la asociación Ferrocarril, denuncia que la realidad de los CIE “se corresponde perfectamente” a la definición de tortura que especifica la ley española. “En los CIE sí hay tortura, se trata de una violencia sistemática, un sistema de miedo que empieza en las redadas en la calle”, añade. Un miedo que Jérôme todavía tiene, y que parece contagiarse entre todos los extranjeros que no consiguen el permiso para vivir en España

Fuente:http://www.espanol.rfi.fr/europa/20110113-viaje-los-cie-los-guantanamos-de-espana

viernes, 14 de enero de 2011

COMUNICADO POR UNOS SERVICIOS SOCIALES DIGNOS. NO A LOS RECORTES SOCIALES.

Representantes de diferentes colectivos sociales de Bizkaia y sindicatos se concentrarán, a las puertas de la Delegación del Gobierno Vasco en Bilbao, para denunciar el recorte de derechos sociales que supone la restricción en el acceso a las Ayudas de Emergencia Social mediante la reducción del patrimonio máximo del que puede disponer una familia y el frustrado intento de retirada de la Renta de Garantía de Ingresos a 6.262 familias vascas. Todas estas medidas van a repercutir de forma más negativa en las personas y familias que se encuentran en peor situación económica. El Gobierno Vasco debería explicar a la opinión pública, y más en concreto a las familias y personas más desfavorecidas de nuestra comunidad, cómo es posible su actual política social que no garantiza el acceso a las familias vascas a unos mínimos derechos sociales básicos.


El nuevo año comienza con un nuevo recorte social por parte del Gobierno Vasco: el endurecimiento de los requisitos y formas de acceso a las Ayudas de Emergencia Social, producto de una dotación presupuestaria insuficiente que garantice el acceso a esta prestación social a todas las familias solicitantes de la misma. Debemos de recordar que 6.500 familias no han podido acceder a esta ayuda social durante el año 2010 por agotamiento de la partida presupuestaria. Ante esta realidad, desde el Gobierno Vasco, se ha decidido realizar un nuevo recorte social en lugar de dotar de los recursos económicos suficientes para consolidar esta ayuda social.

Después de haber convertido en sospechosas a las personas con más necesidades, ahora se anuncian desde el Gobierno Vasco nuevos recortes sociales, evidenciando su actual política social: implacable con los más débiles y más preocupado por cubrir sus necesidades presupuestarias que por solucionar las problemáticas sociales. Desde el Gobierno Vasco, y de forma consciente, se ha dado a entender que los perceptores de las ayudas sociales cometen fraude, cuando se trata de personas que necesitan esos ingresos simple y llanamente para sobrevivir. Puestos a hablar de fraude sería conveniente señalar el fraude fiscal, que actualmente está cuantificado en 10.000 millones de euros; o la existencia sólo en Bizkaia de 27.089 multimillonarios, que poseen más de 300.000 euros y manejan un patrimonio económico de 28.438 millones (es decir, el 1,2% de la población controla el 44,7% del total del PIB). Para estas situaciones de fraude no hay ningún tipo de control por parte de la administración vasca.

El sistema de protección social que se ha ido configurando en nuestro país en los últimos años está diseñado para beneficiar por igual a toda la población, y no sólo a unos colectivos determinados —personas migradas o de etnia gitana, colectivos marginales, etc— como malintencionadamente algunos se empeñan en hacernos creer. Así, supone toda una garantía incluso para quienes no se han visto en la necesidad de recurrir a él ni probablemente lo vayan a hacer en el futuro (del mismo modo que la existencia de una sanidad pública lo es para quien no ha pisado nunca un hospital). Buena prueba de ello es que la actual “crisis” ha empujado al desempleo y la pobreza a miles de personas que se han visto obligadas a recurrir a estas ayudas sociales, aunque nunca hasta ahora pensaron que fueran a necesitarlo.

SINDICATOS:

ELA, CCOO, LAB, ESK, STEE-EILAS, CGT y CNT

COLECTIVOS SOCIALES DE BIZKAIA:

Asamblea de Parad@s de Barakaldo y Sestao, Berri-Otxoak, Consejo de la Juventud de Euskadi, Danok Lan, Argilan, Elkartzen, Mujeres del Mundo, Posada de los Abrazos y SOS Racismo.

NOS HICIERON CREER

...que el “gran amor” sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado ni llega en un momento determinado.


Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad: no nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual... que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación.

Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable. Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término,deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir por su cuenta.

Y entonces, cuando estés “enamorado de ti mismo", podrás ser feliz y te enamorarás de alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día.

John Lennon

jueves, 13 de enero de 2011

REFORMA PENAL. UN PASO ATRAS

El pasado día 23 de Diciembre de 2010 entró en vigor una nueva reforma del código penal, reforma que sigue la filosofía y las directrices de una mayor punitividad y control social. Las corrientes neoliberales y sus planteamientos ideológicos, con su introducción asfixiante en todos los ámbitos de la sociedad, también ha influido en el aumento del castigo penal, que marca una visión de la sociedad y del ser humano. Esta última reforma del código penal profundiza en elementos claves de una visión de intervención máxima del la ley en la regulación de los problemas sociales.


Desde hace 30 años, todas las reformas penales han ido en una clara dirección de avanzar en la dureza, en la punitividad y en la tipificación de nuevos delitos y, todo ello, manteniendo la prisión como pena central y principal del sistema penal, características que mantiene esta última reforma.

Esta ofensiva represora, que ya dura mas de tres décadas, nos ha llevado a una situación en la que, sin un aumento de los delitos, hay un aumento de las personas encarceladas, ya que el tiempo en prisión crece de forma geométrica .De cada 100 personas en prisión, 70 cumplen la condena entera, 17 pasan a tercer grado y 7 obtienen la libertad condicional.

Esta reforma enfatiza el discurso de la peligrosidad social, de la delincuencia como un gran problema. En su elaboración han influido elementos y principios que ya se han avanzado durante las anteriores reformas:


1º.- Declive del ideal de rehabilitación.
2º.-Legislación penal más severa.
3º.-Cambio en la imagen del delincuente.
4º.-Presencia de lo penal en el debate político.
5º.-Intervención de los medios de comunicación.
6º.-Externalización de la red penal (tecnología y servicios sociales)
7º.-Encarcelamiento masivo.

Esta reforma ,como las de los últimos años, ha llevado a que la política punitiva en el Estado español esté dominada por una serie de variables que la encaminan en la dirección de una mayor represión:

1º.-Ampliación de los ámbitos de intervención del derecho penal.
2º.-Preeminencia del derecho penal en el control social.
3º.-Instrumentalización del derecho penal.
4º.-Influencia de los medios de comunicación en la creación de mitos falsos en el tema penal.
5º.-Populismo punitivo.

En definitiva, nos encontramos ante la profundización de la represión y de teorías del control social de las políticas neoliberales, nos encontramos ante la ruptura con principios básicos en el respeto de los derechos fundamentales, como son la presunción de inocencia, la reinserción social y las garantías procesales.

Sin aumento de delincuencia, hay más gente en las cárceles, 74.000 personas. La mayoría de la población penitenciaria es gente de las clases populares, por lo tanto sin recursos, o personas con trastornos psíquicos, palabras textuales de Mercedes Gallizo, responsable máxima de la prisiones del estado.

El aumento en la represión penal y policial va unido al abandono de políticas sociales y públicas, va unido a la pérdida de derechos sociales y económicos. La reforma del código penal profundiza en el papel del estado como herramienta clave del estado en la represión y el control social.

Desde Izquierda Anticapitalista apostamos por menos cárcel, más medidas alternativas, menos policía, menos código penal y mayores inversiones públicas, sociales, educativas, formativas, laborales, etc., dirigidas a los sectores populares. Debemos intensificar la lucha por ampliar libertades y por conquistarle espacios de reinserción social al Estado “penal” que nos pretenden imponer.

http://www.anticapitalistas.org/

http://www.anticapitalistas.org/nod

viernes, 7 de enero de 2011

EL CULTO AL TRABAJO Y LOS ORIGENES DEL CAPITALISMO


Los grandes capitalistas europeos -y también sus representantes políticos: los burócratas de la Comisión Europea- siempre han sentido envidia de sus colegas norteamericanos y japoneses (ahora también de los chinos). Les envidian porque los trabajadores de esos países trabajan más que los europeos. ¿Cómo competir en esas condiciones? -se preguntan-. Ahora, con la excusa de la presente crisis económica, intentan solucionar esa supuesta desventaja proponiendo, de maneras diversas, aumentar el tiempo de trabajo real allá donde aún se mantienen restos del estado del bienestar. En esas coordenadas hay que entender el intento de aumentar la edad de vida laboral en España y otros países europeos.


Sabemos, por lo menos desde que Carlos Marx escribiera El Capital, que aumentar el tiempo del trabajo no supone otra cosa que un incremento de la plusvalía capitalista; es decir, del tiempo de vida expropiado a las personas que se convierte así en capital. Desgraciadamente, una parte del socialismo -el llamado socialismo real- no sólo siguió la consigna capitalista del aumento del tiempo de trabajo sino que la perfeccionó de forma considerable, hasta llegar a los extremos memorables de la Unión Soviética en tiempos de Stalin.


Sin ir tan lejos, también la socialdemocracia europea ensalzó la moral del trabajo proletario como superior a la moral burguesa del ocio. Una deriva tan extraña se entiende en parte por el desarrollo perverso de la idea de trabajo militante como un valor en sí mismo. La militancia -con sus inevitables sacrificios- no debía ser en principio más que una situación pasajera para conseguir un cambio social profundo; un momento revolucionario que condujera al comunismo y la desaparición del trabajo asalariado. Sin embargo, los fracasos reiterados a la hora de conseguir tal cambio, convirtieron la militancia en un fin en sí mismo; en una forma de vida de abnegación y sacrificio, no muy distinta en sus formas de la abnegación religiosa de puritanos y jesuitas.

En sus inicios, en cambio, el movimiento obrero tuvo muy claro su rechazo al trabajo, y así lo demuestra que la reducción de la jornada laboral fue siempre su principal reivindicación. Algunos de sus ideólogos más conocidos -como Lafargue- fueron más lejos, y denostaron la glorificación del trabajo como una teología especialmente perversa y perjudicial para los trabajadores. Lo mismo pensaba buena parte del movimiento libertario, que defendía el goce de la carne y el ocio libre frente a la esclavitud del trabajo. En su ensayo El derecho a la pereza, Lafargue decía: « ¡Oh pereza apiádate de nuestra larga miseria¡ ¡Oh pereza, madre de la artes y las nobles virtudes, sé el bálsamo de las angustias humanas¡».

Ahora que el capitalismo se consume a sí mismo -como la serpiente mítica que se engulle por la cola en una espiral perversa y autodestructiva-., cuando el sistema económico se auto-perpetúa ajeno a toda moral humana, es interesante conocer cuál fue el origen de ese sistema, cuáles fueron sus raíces, ahora tal vez ya definitivamente podridas.

Hay que volver a leer a Max Weber para indagar en ese principio fundador. En su ensayo La ética protestante y el espíritu del capitalismo el filósofo alemán apuntaba hacia el cristianismo reformado (el calvinismo, el metodismo, el puritanismo…) como el origen de ese espíritu capitalista. La obsesión por el trabajo como forma de glorificar a Dios -como única forma de salvación- sería el fundamento psicológico del que derivó el capitalismo «Pues el ascetismo, al trasladarse desde las celdas monacales a la vida profesional y comenzar a dominar la vida mundana, ayudó a construir ese poderoso mundo del sistema económico moderno; un sistema vinculado a condiciones técnicas y económicas en su producción mecánica-maquinista, que determina hoy con fuerza irresistible el estilo de vida de todos los individuos que nacen dentro de esa máquina (…) y que, quizá, lo determinará hasta que desparezca el último quintal de combustible fósil»

Hoy podemos decir que la desaparición de los combustibles fósiles -que a Weber seguramente le parecía muy lejana- está cada vez más próxima y que por tanto (aunque no sólo por ello) está también cercano el tiempo del fin de la civilización tal y como la conocemos. Podemos argumentar entonces que asistimos a una crisis, no ya financiera, ni siquiera económica… sino a una crisis de la propia civilización moderna y de uno de sus fundamentos principales: el culto al trabajo.

Benjamín Franklin, uno de los padres fundadores del capitalismo, y también de la nación que se acabaría convirtiendo en el centro del Imperio global -ahora tan en decadencia como el propio sistema en el que basó su fortaleza- decía «Piensa que el tiempo es dinero, quien pudiendo ganar con su trabajo diez chelines al día, se va a pasear medio día, o se queda en su habitación, no debe calcular -si se gastara seis peniques en sus diversiones- que sólo se ha gastado eso sino que tiene que calcular que se ha gastado cinco chelines, o mejor que los ha derrochado (…) Quien mata a una cerda destruye toda su descendencia hasta el número mil. Quien mata una moneda de cinco chelines mata todo aquello que podría haber producido con ellos, columnas enteras de libras esterlinas» ¿Qué sentido tiene la cita hoy en día? ¿Hay algún capitalista en el mundo que siga hoy esos preceptos? Aquellos empresarios puritanos y austeros, que denostaban el lujo y el placer, se han convertido en parásitos. Jaques Brel lo expresó perfectamente en una de sus canciones más conocidas «Les bourgeois c'est comme les cochons. Plus ca devient vieux plus ça devient bête. Plus ca devient vieux plus ça devient cochon»

El capitalista puritano de los tiempos heroicos predicaba con el ejemplo y trabajaba desdeñando los placeres a mayor gloria de Dios. Hoy, en cambio, el ejemplo que da el capitalista moderno es el de la corrupción y el desenfreno moral. De esa forma, el capital vaga a velocidad de vértigo por el mundo sin que nadie dirija sus flujos con nada que se parezca a cualquier tipo ética; no ya religiosa, sino siquiera la de la razón ilustrada o incluso del sentido común.

Así las cosas, que se nos pida a los trabajadores: un esfuerzo para superar la crisis, que trabajemos más, que nos apretemos el cinturón… sólo puede provocar la carcajada general.

Además, la mayoría de las personas también aborrecemos cada vez más del trabajo. Tal vez aún necesitamos del trabajo para auto-disciplinarnos -para ubicar nuestro lugar en la sociedad- pero ya no es nuestro objetivo vital prioritario. El problema es que no encontramos (o no nos permiten encontrar) otros objetivos por los que merezca la pena vivir. En ese sentido entiendo yo lo que afirma Santiago López Petit cuando habla de una sociedad del malestar.

Si el buen burgués pasó a la historia, también el trabajador abnegado esta en extinción. El obrero masa murió con la fábrica fondista y su presunto sustituto histórico esta profundamente herido en lo más íntimo de su ser.

Una sociedad así sólo puede ya perpetuarse con formas extremas de control mental y físico. Un neofascismo posmoderno de una perversidad que supera en algunos aspectos al de las más terribles dictaduras clásicas.

No es casualidad que muchos autores actuales busquen en el psicoanálisis las claves del sistema en que vivimos, que sólo forzando mucho el término puede llamarse aún capitalismo en el sentido de Benjamín Franklin o Adam Smith. La regresión oral del consumo y la dependencia ambivalente con papá Estado (o mamá empresa concebida como un Estado) definen hoy el espíritu del tardo-capitalismo.

El trabajo asalariado puede entenderse entonces más bien como una forma de control social, o de auto-control, que como una necesidad no ya social, sino tan siquiera económica. El desarrollo de la tecnología hace innecesario el trabajo de millones de personas que, sin embargo, siguen aferrados -de grado o de fuerza- al trabajo como una especie de neurosis extraña. Como una adicción más de esa sociedad porno-farmacológica sobre la que Beatriz Preciado ha escrito páginas inquietantes.

Desde luego que el trabajo -o más bien el dinero- sigue siendo necesario para vivir si lo consideramos de forma individual; pero desde un punto de vista global es ya más perjudicial que beneficioso. Todo parece indicar que estamos llegando a los límites que el planeta puede soportar por parte del trabajo humano aplicado sobre él. La consigna bíblica de creced, multiplicaos y dominad la tierra está ya cumplida con creces. Seguir por ese camino sólo puede conducirnos al desastre.

Entonces, ¿por qué continuar trabajando como peones ciegos de un sistema que ni siquiera somos ya capaces de comprender? Un sistema que ha superado los límites de la razón. Una forma de relación social neurótica que provoca un profundo malestar a quienes tienen la “suerte” de estar dentro; mientras que -a su vez- causa la miseria de quienes quedan fuera de su camisa de fuerza protectora.

El vértigo que nos provoca la posibilidad de perder nuestras escasas seguridades materiales y psicológicas es el arma que utilizan los líderes amorales del mundo para mantener sus irracionales beneficios y privilegios. En un mundo que ni siquiera ellos controlan ya.

Las alternativas no aparecen claras y la desesperanza se adueña de las gentes. El optimismo rojo del 68 se ha tornado en pesimismo gris. La posibilidad de que la ciencia y la tecnología sean puestas al servicio de la humanidad, y supongan de esa forma la liberación del trabajo alienante, es vista hoy en día como una utopía lejana. La misma idea de utopía se nos antoja cada vez más como ingenua y desfasada.

Por el contrario, surgen nuevos fundamentalismos en todas partes. En China, tratan de recuperar el pensamiento profundamente conservador de Confucio; en el mundo islámico, el salafismo se postula como alternativa dominante frente a otras corrientes más abiertas e igualitaristas; la esperanza del socialismo del siglo XXI, y la del moviendo antiglobalización, van muriendo de inanición y, en algunos lugares, adquiere tiente autoritarios; en occidente las formas “blandas” de dominio se ven poco a poco sustituidas por políticas cada vez más autoritarias…

De forma paradójica, un sistema mundo que necesita más que nunca un cambio radical provoca precisamente lo contrario: el inmovilismo. La advertencia jesuita que proclama «En tiempos de crisis no hacer mudanza» o bien el dicho tan en boga «El que se mueve no sale en la foto» parecen regir las políticas actuales.

Tal vez ese malestar general que recorre el mundo pueda ser la semilla de tiempos mejores pero, de momento, los acontecimientos parecen dar la razón a la amarga frase de Rafael Sánchez Ferlosio «Y vendrán más años malos y nos harán más ciegos».

Juan Ibarrondo

PONER FIN AL GENOCIDIO CARCELARIO

Bajo el lema? Todos somos presos? se fundó hace 30 años la asociación de apoyo a las personas presas y sus familiares, Salhaketa. En todos estos años al igual que otros movimientos locales, nacionales e internacionales hemos venido trabajando en defensa del respeto a los derechos fundamentales a la vida, a un trato digno, a la intimidad, a la salud, a la educación o al trabajo que formalmente asisten a quienes son objeto de detención, aplicación de medidas de seguridad y reclusión. Derechos que no pueden suspenderse y mucho menos instrumentalizarse con fines represivos y/o mercantiles.


El objetivo final de nuestro movimiento de denuncia pública y jurídica, de acompañamiento a las personas presas y sus familiares, es desaparecer en el momento en el que nuestra sociedad se libere de la necesidad de la cárcel y desarrolle otras formas de entender y reaccionar ante los conflictos distintas a la penalización y al recurso al castigo.

Sin embargo, hoy más que nunca, estamos totalmente alejados de este objetivo. Los indicadores son claros y contundentes: recurso sistemático a la penalización, transformación de la maquinaria punitiva en un negocio con la construcción de nuevas cárceles, extensión del castigo a cada vez más sujetos sociales, endurecimiento de las condiciones de encarcelamiento, cumplimiento de condenas en prisiones alejadas del lugar de residencia habitual del reo, alargamiento de la penas o recurso a penas más severas propias del antiguo régimen.

Durante las tres últimas décadas estamos asistiendo a la construcción de una sociedad penitente y premoderna que viola sistemáticamente sus principios constitutivos aplicando políticas que potencian la desigualdad en la aplicación de las leyes y por tanto violan el principio de igualdad (criminalización selectiva hacia los sectores depauperados y disidentes de la sociedad), que potencian la desproporcionalidad aplicando sanciones privativas de libertad totalmente brutales y por el contrario exculpatorias según quien sea el sujeto encausado (derecho penal del enemigo) utilizando el derecho como una auténtica arma de guerra, violando así el principio de proporcionalidad.

Pero lo más terrible de la política carcelaria durante el postfranquismo no es solo su perpetuación, sino el balance de víctimas mortales, de personas y familias cuyas vidas se han visto destrozadas como consecuencia directa o indirecta de la prisionización. Nos referimos a las miles de personas fallecidas durante las tres últimas décadas por motivos no naturales como consecuencia de la no aplicación de medidas preventivas y de tratamiento en materia de enfermedades infecto-contagiosas, las enfermedades mentales con resultado de muerte y/o suicidios como consecuencia directa de la prisionización, aislamiento, desatención médica y un largo etcétera de situaciones de abandono y deficiencias endémicas propias del sistema carcelario.

Éstas víctimas las podemos contar por decenas de miles y sin embargo no son reconocidas, están condenadas al olvido cuando no despreciadas. Son víctimas invisibilizadas y su existencia evidencia el rostro más crudo del actual estado carcelario: el uso del derecho como arma para el ejercicio arbitrario, indiscriminado y cruel de la violencia que se ensaña con aquellos a quienes quiere convertir en chivos expiatorios de los males sociales que produce.

No nos olvidemos que estas víctimas del genocidio carcelario, son también el resultado de la vulneración de los derechos de las personas encarceladas en aras de garantizar la gobernabilidad del propio sistema carcelario o de perpetuar la sociedad punitiva que lo sustenta. Por eso hoy más que nunca resulta imprescindible visibilizar esta realidad y movilizarnos unitariamente para avanzar hacia de abolición de la actual política carcelaria genocida.



César MANZANOS BILBAO, Doctor en Sociología, Profesor en la UPV, Salhaketa-Araba
En una época de universal engaño, decir la verdad constituye un acto revolucionario.


George Orwell, escritor

sábado, 1 de enero de 2011

PARA RECORDAR EN LOS MOMENTOS DE BAJÓN EN ESTE NUEVO AÑO

PENSAMIENTO DE GALEANO

"Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable."


Vera, José, M.Angeles, Mariano, Celia, Bulsi, Almu y todo el que se quiera unir, sigamos hacía delante.
¡Y este nuevo año a ver si colaboreis en el blog que no pegais palo al agua!