Acabo de terminar el libro Las Patrias Perdidas de Fernando Pamos y creo que va a ser muy difícil poder plasmar los sentimientos que se han ido entremezclando durante el recorrido por él.
Los sentimientos que desprende el libro se han pegado al alma junto con los míos, llegando a despertar dolores supuestamente olvidados y enterrados.
Entiendo porque Fernando Pamos ha tenido que escribir este libro y entiendo que fuera una necesidad escribirlo, porque se lo que es bajar a los infiernos cada día y tener que subir cada día de ellos.
Al ir pasando páginas el corazón se me iba encogiendo. Veía caras y situaciones que eran idénticas a las que han pasado y han quedado en mi vida. Les iba diciendo adiós a los míos a la par que él se lo decías a los suyos.
En los infiernos de la vida hay mucho sufrimiento, muchas historias desgarradoras que te dejan, como bien dice Fernando, el alma helada. Muchas veces son tan crueles las imágenes que te quedas enganchada a ellas. Subes de los infiernos y una parte de ti se queda abajo, inmóvil, perpleja durante días, semanas. La pena se te instala dentro y una enorme tristeza se apodera de ti. En esos días nada tiene sentido. Te quedas enganchado a unos ojos llorando, a unas manos agarrándose a ti, a una súplica de auxilio… Pero a pesar del dolor nosotros somos capaces de retomar la vida, porque nosotros bajamos y subimos del infierno todos los días. Ellos en cambio se quedan enganchados a su dolor, y para poder evadirse vuelan con sustancias psicotrópicas que los trasladan a mundos de colores artificiales, robándoles un trozo de vida y sumergiéndolos aún más en los infiernos.
Siempre recuerdo una frase que se me quedó grabada hace mucho tiempo: “Si no puedes evitar la droga evita la cárcel. Si no puedes evitar el daño, minimízalo”. Pero cuando le pones cara y nombre al dolor, a la pobreza, a la injusticia, te duele extraordinariamente no poder arropar, en un enorme abrazo, a esa personita indefensa y asustada que tienes delante. Te duele no poder arroparlo y protegerlo contra más dolores.
Fernando ha escrito un libro de sentimiento y de humanidad.
Felicidades de todo corazón. Te agradezco que hayas desnudado tu alma porque con ello has reflejado la realidad de muchas personas, compañeras de vida, que sufren los envites de esta existencia.
La historia de Antonio es la historia de muchas personas que conocemos y queremos. Aunque Antonio tuvo algo que los otros Antonio,s no tienen o no han tenido. Una mano amiga, humana y profesional que intentó darle ese enorme abrazo para protegerlo de las hienas. Que no se paró a distinguir lo personal de profesional, porque al final todo fue vida. Una persona que se paró a conocer a Antonio y a tantos otros Antonios. Que se paró y se para a escuchar sus historias de vida, para así ser más humano y calido.
Muchas gracias Fernando.
Os recomiendo que lo leaís y os vuelvo a dejar el enlace donde poder encontrarlo.
http://www.bubok.es/libro/detalles/201278/Las-patrias-perdidas-una-vision-del-proceso-judicial-de-Antonio-Puerta-y-Jesus-Neira
Los sentimientos que desprende el libro se han pegado al alma junto con los míos, llegando a despertar dolores supuestamente olvidados y enterrados.
Entiendo porque Fernando Pamos ha tenido que escribir este libro y entiendo que fuera una necesidad escribirlo, porque se lo que es bajar a los infiernos cada día y tener que subir cada día de ellos.
Al ir pasando páginas el corazón se me iba encogiendo. Veía caras y situaciones que eran idénticas a las que han pasado y han quedado en mi vida. Les iba diciendo adiós a los míos a la par que él se lo decías a los suyos.
En los infiernos de la vida hay mucho sufrimiento, muchas historias desgarradoras que te dejan, como bien dice Fernando, el alma helada. Muchas veces son tan crueles las imágenes que te quedas enganchada a ellas. Subes de los infiernos y una parte de ti se queda abajo, inmóvil, perpleja durante días, semanas. La pena se te instala dentro y una enorme tristeza se apodera de ti. En esos días nada tiene sentido. Te quedas enganchado a unos ojos llorando, a unas manos agarrándose a ti, a una súplica de auxilio… Pero a pesar del dolor nosotros somos capaces de retomar la vida, porque nosotros bajamos y subimos del infierno todos los días. Ellos en cambio se quedan enganchados a su dolor, y para poder evadirse vuelan con sustancias psicotrópicas que los trasladan a mundos de colores artificiales, robándoles un trozo de vida y sumergiéndolos aún más en los infiernos.
Siempre recuerdo una frase que se me quedó grabada hace mucho tiempo: “Si no puedes evitar la droga evita la cárcel. Si no puedes evitar el daño, minimízalo”. Pero cuando le pones cara y nombre al dolor, a la pobreza, a la injusticia, te duele extraordinariamente no poder arropar, en un enorme abrazo, a esa personita indefensa y asustada que tienes delante. Te duele no poder arroparlo y protegerlo contra más dolores.
Fernando ha escrito un libro de sentimiento y de humanidad.
Felicidades de todo corazón. Te agradezco que hayas desnudado tu alma porque con ello has reflejado la realidad de muchas personas, compañeras de vida, que sufren los envites de esta existencia.
La historia de Antonio es la historia de muchas personas que conocemos y queremos. Aunque Antonio tuvo algo que los otros Antonio,s no tienen o no han tenido. Una mano amiga, humana y profesional que intentó darle ese enorme abrazo para protegerlo de las hienas. Que no se paró a distinguir lo personal de profesional, porque al final todo fue vida. Una persona que se paró a conocer a Antonio y a tantos otros Antonios. Que se paró y se para a escuchar sus historias de vida, para así ser más humano y calido.
Muchas gracias Fernando.
Os recomiendo que lo leaís y os vuelvo a dejar el enlace donde poder encontrarlo.
http://www.bubok.es/libro/detalles/201278/Las-patrias-perdidas-una-vision-del-proceso-judicial-de-Antonio-Puerta-y-Jesus-Neira


