MIS LIBROS

  • .Patrias Perdidas
  • Algún amor que no mate.
  • Cachorros de nadie.
  • El mundo de Sofia.
  • La soledad de los números primos.
  • Los aires dificiles
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martes, 17 de mayo de 2011

AYER PASO



Ayer pasó el pasado lentamente


con su vacilación definitiva,

sabiéndote infeliz y a la deriva

...con tus dudas selladas en la frente.


Ayer pasó el pasado por el puente

y se llevó tu libertad cautiva,

cambiando su silencio en carne viva

por tus leves alarmas de inocente.


Ayer pasó el pasado con su historia

y su deshilachada incertidumbre,

con su huella de espanto y de reproche


fue haciendo del dolor una costumbre,

sembrando de fracasos tu memoria

y dejándote a solas con la noche.
 
MARIO BENEDETTI

jueves, 21 de abril de 2011

DESPERTANTO SENTIMIENTOS Y SUEÑOS


GALEANO
¿POR QUE NO SOÑAMOS?


MARIO BENEDETTI

 

UN PRESO MIRANDO A SU HIJO

NO TE RINDAS.
       

martes, 19 de abril de 2011

UTOPIA



Cómo voy a creer / dijo el fulano

que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer / dijo el fulano

que la utopía ya no existe

si vos / mengana dulce

osada / eterna

si vos / sos mi utopía.

Mario Benedetti



lunes, 28 de marzo de 2011

UN LIBRO LLENO DE SENTIMIENTOS: LAS PATRIAS PERDIDAS, FERNANDO PAMOS

Acabo de terminar el libro Las Patrias Perdidas de Fernando Pamos y creo que va a ser muy difícil poder plasmar los sentimientos que se han ido entremezclando durante el recorrido por él.

Los sentimientos que desprende el libro se han pegado al alma junto con los míos, llegando a despertar dolores supuestamente olvidados y enterrados.

Entiendo porque Fernando Pamos ha tenido que escribir este libro y entiendo que fuera una necesidad escribirlo, porque se lo que es bajar a los infiernos cada día y tener que subir cada día de ellos.

Al ir pasando páginas el corazón se me iba encogiendo. Veía caras y situaciones que eran idénticas a las que han pasado y han quedado en mi vida. Les iba diciendo adiós a los míos a la par que él se lo decías a los suyos.

En los infiernos de la vida hay mucho sufrimiento, muchas historias desgarradoras que te dejan, como bien dice Fernando, el alma helada. Muchas veces son tan crueles las imágenes que te quedas enganchada a ellas. Subes de los infiernos y una parte de ti se queda abajo, inmóvil, perpleja durante días, semanas. La pena se te instala dentro y una enorme tristeza se apodera de ti. En esos días nada tiene sentido. Te quedas enganchado a unos ojos llorando, a unas manos agarrándose a ti, a una súplica de auxilio… Pero a pesar del dolor nosotros somos capaces de retomar la vida, porque nosotros bajamos y subimos del infierno todos los días. Ellos en cambio se quedan enganchados a su dolor, y para poder evadirse vuelan con sustancias psicotrópicas que los trasladan a mundos de colores artificiales, robándoles un trozo de vida y sumergiéndolos aún más en los infiernos.

Siempre recuerdo una frase que se me quedó grabada hace mucho tiempo: “Si no puedes evitar la droga evita la cárcel. Si no puedes evitar el daño, minimízalo”. Pero cuando le pones cara y nombre al dolor, a la pobreza, a la injusticia, te duele extraordinariamente no poder arropar, en un enorme abrazo, a esa personita indefensa y asustada que tienes delante. Te duele no poder arroparlo y protegerlo contra más dolores.

Fernando ha escrito un libro de sentimiento y de humanidad.
Felicidades de todo corazón. Te agradezco que hayas desnudado tu alma porque con ello has reflejado la realidad de muchas personas, compañeras de vida, que sufren los envites de esta existencia.

La historia de Antonio es la historia de muchas personas que conocemos y queremos. Aunque Antonio tuvo algo que los otros Antonio,s no tienen o no han tenido. Una mano amiga, humana y profesional que intentó darle ese enorme abrazo para protegerlo de las hienas. Que no se paró a distinguir lo personal de profesional, porque al final todo fue vida. Una persona que se paró a conocer a Antonio y a tantos otros Antonios. Que se paró y se para a escuchar sus historias de vida, para así ser más humano y calido.

Muchas gracias Fernando.

Os recomiendo que lo leaís y os vuelvo a dejar el enlace donde poder encontrarlo.
http://www.bubok.es/libro/detalles/201278/Las-patrias-perdidas-una-vision-del-proceso-judicial-de-Antonio-Puerta-y-Jesus-Neira

jueves, 24 de marzo de 2011

LAS PATRIAS PERDIDAS, FERNANDO PAMOS

Fernando Pamos - abogado y colaborador del foro infoprision- presenta su libro “Las patrias perdidas, una visión del proceso judicial de Antonio Puerta y Jesús Neira”.

EL libro no versa colo sobre el procedimiento de Antonio Puerta del que fue testigo directo, sino un paseo nostálgico, muy aotobiográfico. por sus 20 años de ejercicio profesional en el que veremos retratadas caras conocidas y lugares comunes.

Fernando no comenta "No tengo ningún ánimo económico -los beneficios, si los hubiere, descontados los gastos de edición, serán oportunamente donados- y los protagonistas, muchos anónimos, que van apareciendo, merecen, sin duda, ser recordados y haber tenido aquí la voz que en vida no tuvieron".

Sinopsis
Fernando Pamos de la Hoz ha sido el abogado defensor de Antonio Puerta en el caso “Jesús Neira”.
Desde esa defensa narrada de primera mano, diseccionando el proceso judicial en un lenguaje apto para profanos, da voz a Antonio, un ser humano acorralado por la presión de los medios y la clase política, que falleció en el mes de octubre de 2010.
En este libro, a la vez que reflexiona sobre los juicios paralelos y el daño que los mismos, sin posibilidad además de enmendar el destrozo, ocasionan, materializa todo un repaso a sus ya veinte años de ejercicio profesional, con un componente autobiográfico muy acusado que sorprenderá por su sinceridad y dolor.
Un libro tierno y humano, que hará recapacitar al lector sobre el problema de la drogadicción, en un claro homenaje a esa generación que en los años 80 y 90 se enganchó, sin billete de regreso, a la heroína


Os dejamos el enlace donde podeis adquirirlo   http://www.bubok.es/libro/detalles/201278/Las-patrias-perdidas-una-vision-del-proceso-judicial-de-Antonio-Puerta-y-Jesus-Neira

domingo, 20 de marzo de 2011

LAS VENTANAS DE GALEANO


LOS NADIES

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de

pobres, que algun mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a

cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni

mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho

que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se

levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la

vida, jodidos, rejodidos.

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la

prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata



VENTANA SOBRE LA UTOPIA

Ella está en el horizonte

Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.

Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.

Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿ Para que sirve la utopía? Para eso sirve, para caminar.



VENTANA SOBRE EL MIEDO

El hambre desayuna miedo.

El miedo al silencio aturde las calles.

El miedo amenaza:

Si usted ama, tendrá sida.

Si fuma, tendrá cáncer.

Si respira, tendrá contaminación.

Si bebe, tendrá accidentes.

Si come, tendrá colesterol.

Si habla, tendrá desempleo.

Si camina, tendrá violencia.

Si piensa, tendrá angustia.

Si duda, tendrá locura.

Si siente, tendrá soledad..



EL SISTEMA

Los funcionarios, no funcionan.

Los políticos hablan, pero no dicen.

Los votantes votan, pero no eligen.

Los medios de información desinforman.

Los centros de enseñanza, enseñan a ignorar.

Los jueces, condenan a las victimas.

Los militares están en guerra contra sus compatriotas.

Los policias no conváten los crimenes, porque están

ocupados en cometerlos.

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se

privatizan.

Es más libre el dinero que la gente.

La gente, está al servicio de las cosas.









lunes, 7 de marzo de 2011

QUIERO


QUIERO
Quiero que me oigas sin juzgarme

Quiero que opines sin aconsejarme

Quiero que confíes en mí sin exigirme

Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí

Quiero que me cuides sin anularme

Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí

Quiero que me abraces sin asfixiarme

Quiero que me animes sin empujarme

Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí

Quiero que me protejas sin mentiras

Quiero que te acerques sin invadirme

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten

Que las aceptes y no pretendas cambiarlas

Quiero que sepas...que hoy puedes contar conmigo...

Sin condiciones.

Jorge Bucay.



miércoles, 2 de febrero de 2011

ME CUESTA MIRARTE A LOS OJOS

Me cuesta mirarte a los ojos amigo.


La vida se te presentó torcida y torcida siguió durante muchos años. Anduviste al límite de la muerte y la locura durante muchas lunas. Te olvidaste de soñar...

Vagaste por callejones sin alma, tuviste verdugos por compañeros, bajaste a las cloacas del infierno y sentiste el frío de la soledad en el alma.

Hiciste viajes con amargo retorno y cruel camino. Miraste a la muerte cara a cara más de lo que cualquier ser humano es capaz de soportar.

Pero cuando empezábamos a oír campanas fúnebres y llantos silenciosos, sorprendiéndonos a todos, diste el  Grito Por la Vida.

Ahora amigo pasas lucido los días y en vela la mitad de las noches, ahora vives en la realidad, ahora no pegas palos de ciego para poder volar, ahora me miras y me dices que te alegras de estar VIVO.

Y ahora amigo me cuesta mirarte a los ojos, porque no se cómo decirte que nos han puesto la vida aún más difícil. No se amigo como poder mirarte y decirte que todo se ha complicado aún más. No sé cómo decirte que ahora nos llegó “La Crisis”. No sé cómo decirte que una vez más, vas a pagar con creces los platos rotos de un festín, al que ni tan siquiera te invitaron.

SOÑÓ QUE ESTABA PRESO

BUZÓN DEL TIEMPO. SOÑÓ QUE ESTABA PRESO. MARIO BENEDETTI



Aquel preso soñó que estaba preso. Con matices, claro, con diferencias. Por ejemplo, en la pared del sueño había un afiche de París; en la pared real sólo había una oscura mancha de humedad. En el piso del sueño corría una lagartija; desde el suelo verdadero lo miraba una rata. El preso soñó que estaba preso. Alguien le daba masajes en la espalda y él empezaba a sentirse mejor. No podía ver quién era, pero estaba seguro de que se trataba de su madre, que en eso era una experta. Por el amplio ventanal entraba el sol mañanero y él lo recibía como una señal de libertad. Cuando abrió los ojos, no había sol. El ventanuco con barrotes (tres palmos por dos) daba a un pozo de aire, a otro muro de sombra. El preso soñó que estaba preso. Que tenía sed y bebía abundante agua helada. Y el agua le brotaba de inmediato por los ojos en forma de llanto. Tenía conciencia de por qué lloraba, pero no se lo confesaba ni siquiera a sí mismo. Se miraba las manos ociosas, las que antes construyeron torsos, rostros de yeso, piernas, cuerpos enlazados, mujeres de mármol. Cuando despertó, los ojos estaban secos, las manos sucias, las bisagras oxidadas, el pulso galopante, los bronquios sin aire, el techo con goteras. A esa altura, el preso decidió que era mejor soñar que estaba preso. Cerró los ojos y se vio con un retrato de Milagros entre las manos. Pero el no se conformaba con la foto. Quería a Milagros en persona, y ella compareció, con una amplia sonrisa y un camisón celeste. Se arrimó para que él se lo quitara y él, no faltaba más, se lo quitó. La desnudez de Milagros era por supuesto milagrosa y él la fue recorriendo con toda su memoria, con todo su disfrute. No quería despertarse, pero se despertó, unos segundos antes del orgasmo onírico y virtual. Y no había nadie. Ni foto ni Milagros ni camisón celeste. Admitió que la soledad podía ser insoportable. El preso soñó que estaba preso. Su madre había cesado los masajes, entre otras cosas porque hacía años que había muerto. A él invadió la nostalgia de su mirada, de su canto, de su regazo, de sus caricias, de sus reproches, de sus perdones. Se abrazó a sí mismo, pero así no valía. Milagros le hacía adiós, desde muy lejos. A él le pareció que desde un cementerio. Pero no podía ser. Era desde un parque. Pero en la celda o había parque, de modo que, aun dentro del sueño, tuvo conciencia de que era eso: un sueño. Alzó su brazo para también él brindar su adiós. Pero su mano era solo un puño, y, como es sabido, los puños apretados no han aprendido a decir adiós. Cuando abrió los ojos, el camastro de siempre le trasmitió un frío impertinente. Tembloroso, entumecido, trató de calentar sus manos con el aliento. Pero no podía respirar. Allá, en el rincón, la rata lo seguía mirando, tan congelada como él. El movió la mano y la rata adelantó una pata. Eran viejos conocidos. A veces él le arrojaba un trozo de su horrible, despreciable menú. La rata era agradecida. Así y todo, el preso echó de menos a la verde, agilísima lagartija de sus sueños y se durmió para recuperarla. Se encontró con que la lagartija había perdido la cola. Un sueño así, ya no valía la pena de ser soñado. Y sin embargo. Sin embargo empezó a contar con los dedos los años que le faltaban. Uno dos tres cuatro y despertó. En total eran seis y había cumplido tres. Los contó de nuevo, pero ahora con los dedos despiertos. No ten a radio ni reloj ni libros ni lápiz ni cuaderno. A veces cantaba bajito para llenar precariamente el vacío. Pero cada vez recordaba menos canciones. De niño también había aprendido algunas oraciones que le había enseñado la abuela. Pero ahora a quién le iba a rezar?. Se sentía estafado por Dios, pero tampoco él quería estafar a Dios. El preso soñó que estaba preso y que llegaba Dios y le confesaba que se sentía cansado, que padecía insomnio y eso lo agotaba, y que a veces, cuando por fin lograba conciliar el sueño, tenía pesadillas, en las que Jesús le pedía auxilio desde la cruz, pero El estaba encaprichado y no se lo daba. Lo peor de todo, le decía Dios, es que Yo no tengo Dios a quien encomendarme. Soy como un Huérfano con mayúscula. El preso sintió lástima por ese Dios tan solo y abandonado. Entendió que, en todo caso, la enfermedad de Dios era la soledad, ya que su fama de supremo, inmarcesible y perpetuo espantaba a los santos, tanto a los titulares como a los suplentes. Cuando despertó y recordó que era ateo, se le acabó la lástima hacia Dios, más bien sintió lástima de sí mismo, que se hallaba enclaustrado, solitario, sumido en la mugre y en el tedio. Después de incontables sueños y vigilias llegó una tarde en que dormía y fue sacudido sin la brusquedad habitual, y un guardia le dijo que se levantara porque le habían concedido la libertad. El preso sólo se convenció de que no soñaba cuando sintió el frío del camastro y verificó la presencia eterna de la rata. La saludó con pena y luego se fue con el guardia para que le dieran la ropa, algún dinero, el reloj, el bolígrafo, una cartera de cuero, lo poco que le habían quitado cuando fue encarcelado. A la salida no lo esperaba nadie. Empezó a caminar. Caminó como dos días, durmiendo al borde del camino o entre los árboles. En un bar de suburbio comió dos sandwiches y tomó una cerveza en la que reconoció un sabor antiguo. Cuando por fin llegó a casa de su hermana, ella casi se desmayó por la sorpresa. Estuvieron abrazados como diez minutos. Después de llorar un rato ella le preguntó qué pensaba hacer. Por ahora, una ducha y dormir, estoy francamente reventado. Después de la ducha, ella lo llevó hasta un altillo, donde había una cama. No un camastro inmundo, sino una cama limpia, blanda y decente. Durmió más de doce horas de un tirón. Curiosamente, durante ese largo descanso, el ex preso soñó que estaba preso. Con lagartija y todo


martes, 14 de diciembre de 2010

SUSURROS

DESGANAS

Si cuarenta mil niños sucumben diaramente

en el purgatorio del hambre y de la sed

si la tortura de los pobres cuerpos

envilece una a una a las almas

y si el poder se ufana de sus cuarentenas

o si los pobres de solemnidad

son cada vez menos solemnes y más pobres

ya es bastante grave

que un solo hombre

o una sola mujer

contemplen distraídos el horizonte neutro

pero en cambio es atroz

sencillamente atroz

si es la humanidad la que se encoge de hombros.

 

DECIR QUE NO

Ya lo sabemos

es difícil

decir que no

decir no quiero

ver que el dinero forma un cerco

alrededor de tu esperanza

sentir que otros

los peores

entran a saco por tu sueño

ya lo sabemos

es difícil

decir que no

decir no quiero

no obstante

cómo desalienta

verte bajar tu esperanza

saberte lejos de ti mismo

oírte

primero despacito

decir que sí

decir sí quiero

comunicarlo luego al mundo

con un orgullo enajenado

y ver que un día

pobre diablo

ya para siempre pordiosero

poquito a poco

abres la mano

y nunca más

puedes cerrarla.






























































domingo, 10 de octubre de 2010

UN GRITO POR LA VIDA

Me llamo Juan.

Llegué a Estados Unidos hace 10 años, con una maleta llena de ropa y una mochila cargada de ilusión. Salí como tantos otros compañeros con la intención de encontrar no sólo un futuro mejor para mí, sino para toda la humanidad.


Me dedico, bueno me dedicaba,- aún no asumo que nada queda de mi vida-, al estudio del cáncer de mesotelioma. Un tipo de cáncer mortal al que aún no hemos conseguido encontrar cura.


Amo la vida, y a pesar de encontrarme donde me encuentro, sigo amándola con todas mis fuerzas. He dedicado cada segundo de mi existencia a intentar comprender al ser humano, a cada una de sus células, a combatir  el deterioro prematuro, cruel y despiadado de nuestro organismo.


Me llamo Juan y soy amante de la vida. Me llamo Juan y amando como amo la vida, me aferro a una decena de minutos con la esperanza de que el último aliento no llegue. Me aferro a oír el grito de la humanidad proclamando su error. Espero y esperaré hasta el último segundo el grito por la vida.


Vienen a por mí.


Oigo el desquiciante y corrosivo ruido de puertas deslizándose. Los pasos de personas que nunca amaron la vida ni al ser humano se acercan. Creo que es miedo lo que siento. Aunque quizá sólo me queden reflejos de lo que en otra vida sentí.


Una sotana se planta delante de mí. No, no quiero odiarle, no quiero odiarle. Amo la vida y no voy de dejar que me inunde el odio. Me habla de perdón, y de Díos y de amor y de paz. Que sabrá él de amor, si hasta su ropa es negra como negro es el odio.


En volandas me llevan por el largo pasillo.


Mi corazón bombea estrepitosamente, los poros de mi cuerpo empiezan a sudar, mis músculos se tensan, tengo miedo, estoy aterrado. ¡Los odio!. ¡No, no voy a dejar que ganen!. Amo la vida y no me van a arrebatar lo único que me hace superior a ellos.


Me acuestan en la camilla.


¡No oigo el grito por la vida!. Se acaba, todo se acaba. ¡No puede ser, tiene que pasar algo. Una llamada, un alarido, un cambio de planes!.


Oigo llantos, llantos que vienen de fuera. No por favor no lloréis, no os deis por derrotados.

Me atan.


Aún se puede dar marcha atrás. Amo la vida y hay millones de personas como yo, que han amado y siguen amándola.


Sacan una inyección.


Todo se acaba. Nadie grita, tan sólo oigo susurros de llantos apagados, lamentaciones entrecortadas, pero nadie grita por la vida.


Noto el veneno entrar por mi vena. Todo se acaba.


Le soltaron y empezaron a taparle con una sabana, mientras el cura con voz monótona entonaba un padre nuestro.

Me llamo Juan, amo a la vida y dentro de 15 minutos me ejecutaran.

El 'corredor de la muerte' de la penitenciaria de Angola, en Lusiana.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Contraofensiva



Si a uno

le dan

palos de ciego

la única

respuesta eficaz

es dar

palos

de vidente.

martes, 10 de agosto de 2010

SOÑÉ COMO MORÍA


SOÑÉ COMO MORÍA

Otra vez esa maldita canción. En cuanto abra los ojos la cambiaré. ¿Qué día es hoy?, ¿Domingo?, ¡ No, no puede ser!. ¡Dios mío, es lunes!.

Como quien abre una pesada persiana sin engrasar logro abrir mis ojos. Miro el despertador y una oleada de pánico me recorre. ¡Son las ocho y media y no lo he llamado!.


Excitada y malhumorada conmigo y mi pereza logro incorporarme y marcar su número. Un toque, dos toques, me temo lo peor, tres toques, seis toques…Una voz enlatada y monótona me informa que Él no me puede atender en ese momento. Maldigo el día que lo conocí, maldigo su vida, maldigo mi inocencia…


Con paso torpe y derrotado salgo de la cama y entre nubes grises de lluvia y tormenta llego al aparcamiento. Viejo y destartalado el coche de la esperanza y la muerte está aparcada en el sitio que le corresponde.


Canturreando para ahuyentar el miedo pegajoso que me recorre el cuerpo me adentro en aquel conocido laberinto de pasillos y vidas truncadas. Oigo su voz detrás mía y decidida me vuelvo. Un grito se ahoga en mi garganta al verlo. ¡Dios mío!, ¿Qué le ha pasado?

Su piel es de color ceniza, sus ojos están hundidos y una delgadez extrema, cadavérica lo envuelve de arriba abajo.


Noto como mi cuerpo empieza a temblar y corretean por mi mente miles de pensamientos siniestros. De repente su mano inicia un recorrido lento y tembloroso hacia mi cara. Doy un paso hacia atrás, no quiero que me toque. ¡ No, por favor, no me toques!, le digo con un tembloroso y débil susurro, pero su mano avanza y cada célula de mi cuerpo inicia un viaje hacía la muerte.


Echo a correr, pero mis pies no se levantan ni un milímetro del suelo. Un aullido de animal herido sale de su boca: ¡Sálvame!. Y su mano toca mi cara.
Otra vez esa maldita canción. En cuanto abra los ojos la cambiaré. ¿Qué día es hoy?. ¿Domingo?. ¡ No, no puede ser!. ¡Dios mío, es lunes!.
Como quien abre una pesada persiana sin engrasar logro abrir mis ojos. Miro el despertador y una oleada de pánico me recorre. ¡Son las ocho y media y no lo he llamado!
ESTE ES EL PRIMER TEXTO QUE HICE PARA EL CURSO DE LITERATURA. TENÍA QUE CONTAR UN SUEÑO VIVIDO O INVENTADO, PERO DESDE LAS CLAVES DE LA INSCONCIENCIA NARRATIVA. EVIDENTEMENTE NO ES UN TEXTO CON CALIDAD, PERO ES MI PRIMER TEXTO...

lunes, 9 de agosto de 2010

REFLEXIONANDO CON BENEDETTI EN AGOSTO

Decir que No


Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero
ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño
ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero
no obstante
cómo desalienta
verte bajar tu esperanza
saberte lejos de ti mismo
oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado
y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano
y nunca más
puedes cerrarla.

lunes, 2 de agosto de 2010

Heroes cansados

Ojos negros, cansados, tristes, piel aceitunada, marcada, arrugada y tatuada. Hubo un tiempo en el que esa piel y esos ojos eran limpios, sedosos y sin muescas, pero de eso hace ya mucho tiempo.


Hacía frío, un frío que helaba el alma. Llevaba más de una hora esperando ante la puerta. Entraban y salían personas con ojos y piel marcada como la suya. Algunos salían enfadados, otros tristes e incluso había quien salía satisfecho.
Ellas iban y venían con cara de angustia y preocupación. Cuando las vio dirigió de forma instintiva sus ojos a las manos de ellas. En otro tiempo cuando los aires habían sido igual o peor de desfavorables que ahora, más de cuatro pares de esas manos le habían sostenido y empujado.

Sintió una brisa caliente en su rostro y por primera vez en muchos meses pensó que las cosas podían cambiar.
Al cabo de una hora y media entró. Dentro había ruido, papeles, prisas, voces altas y de nuevo sintió frío, mucho frío.
Cuando se sentó en aquella mesa, ELLA lo miró de forma fugaz a los ojos y de forma atolondrada le pregunto:
- ¿Qué necesitas?

Una carcajada ahogada salió de su garganta.

- ¿Qué que necesito?, repitió el con resignación.

Y entonces en su cabeza empezó a ordenar todo lo que necesitaba. Necesito, se dijo, empezar de nuevo, tu mano para tomar impulso, que confíes en mí…, necesito tu calor.

- Si, quiero decir, dijo ella atropelladamente, necesitas comida, ropa?

Aturdido el contestó: - Si, claro, claro, necesito comida.

- ¿Cuánto ganas?. Dijo ella atropelladamente.

- 400€, dijo él.

- No trabajas?

- No, me quedé en paro yo era…

Ella le volvió a interrumpir.

- Tienes hijos?

A el se le iluminó la cara. – Si, dijo con una sonrisa, dos, dos niñas preciosas. 3 y 5 años.

- Las cosas como verás están muy mal aquí, has pensado en volver a tu país.

En las palabras de ELLA no había maldad, pero el se heló en el momento que ELLA las pronunció. Esbozó entonces una sonrisa triste y cansada y con un esfuerzo casi inhumano balbuceó: - Si, lo he pensado, quizá lo haga.
- Bueno, dijo ella, hoy te daré una bolsa con leche y galletas para las niñas, y dentro de quince días vuelves.

Llevado por la inercia cogió la bolsa y salió a la calle. Empezó a andar rápido sin mirar atrás. Dos lagrimas resbalaron por sus mejillas, lagrimas llenas de rabia y desconsuelo. Pensó en volver y decirle a ELLA que se quedara con la bolsa, que él había ido a buscar su calor. Pero en esos momentos entendió que sus hijas esa noche a la hora de la cena no iban a entender de orgullo y dignidad.
Sacó la leche y las galletas de la bolsa, bolsa que lo marcaba y humillaba un poco más, la tiró con rabia al contenedor y siguió su rumbo, pensado está vez que quizá las cosas no podían cambiar.
Él se llamaba Mohamed, Mamadu, Fatima, Antonio, Carmen.

Y hoy amigo/a quiero pediros perdón por todas aquellas veces que por mis prisas, mis miedos, mis agobios e ignorancia he pisoteado un poco más vuestra dignidad.

Perdonarnos a todos y tener siempre presente que sois héroes, cansados y anónimos, pero héroes que cada día lucháis por una vida digna, vida que os corresponde y que entre todos os la hemos arrebatado.